Saber Más Inscribirse
Volver a artículos

Cómo prepararte espiritualmente para el viaje al templo

Cómo prepararte espiritualmente para el viaje al templo

El viaje al templo es mucho más que un traslado físico. Es una experiencia espiritual que requiere preparación. No se trata de "llegar y entrar": se trata de llegar con el corazón dispuesto, la mente enfocada y el espíritu receptivo. Esta guía te propone 5 a 7 días de preparación práctica para que aproveches al máximo la experiencia.


1. Antes de empezar: fijá tu intención

Antes de empezar con las actividades, tomate un momento para responderte con honestidad: ¿qué quiero sacar de este viaje? ¿Una respuesta a una duda? ¿Paz interior? ¿Fortalecer mi testimonio? ¿Sentirme más cerca del Padre Celestial?

No hay respuestas incorrectas. Lo importante es que tengas claro tu porqué. Si lo tenés, escribilo en un papel o en tu celular. Releelo cada día durante la preparación.

"Encomienda tus obras a Jehová, y tus pensamientos serán afirmados" (Proverbios 16:3).


2. Plan de preparación día por día

Día 1 — Profundizá tu oración personal

Hoy dedicá más tiempo del habitual a tu oración. No te apures. Antes de pedir, agradecé. Pensá en 3 cosas concretas por las que estés agradecido. Después, contale al Padre Celestial cómo te sentís con sinceridad, sin frases hechas. Cerrá con un momento de silencio para escuchar.

  • 📌 Sugerencia: 10-15 minutos por la mañana y 5-10 antes de dormir.
  • 📖 Escritura: Santiago 5:16.

Día 2 — Estudio de escrituras con propósito

Elegí un tema que te interesse o una pregunta que tengas. Buscá al menos 3 escrituras que hablen de eso. Leélas con calma, subrayá lo que te llame la atención, y anotá una idea que sientas que es para vos.

  • 📌 Sugerencia: usá el sistema de marcadores por temas.
  • 📖 Escritura: Josué 1:8.

Día 3 — Servicio concreto

Hacé un acto de servicio que no te pidan. Puede ser algo pequeño: ayudar en tu casa sin que te lo pidan, visitar a un vecino mayor, llevar algo a alguien que lo necesite, escuchar a un amigo que esté pasando por un momento difícil. El servicio purifica el corazón y te dispone para lo sagrado.

  • 📌 Sugerencia: que sea un acto que cueste un poco de esfuerzo.
  • 📖 Escritura: Mosíah 2:17.

Día 4 — Ayuno con propósito

Ayuná la próxima jornada de ayuno (o pedile a tu obispo/presidente de rama un ayuno específico para tu preparación). Combiná el ayuno con oración enfocada en tus intenciones. Al terminar, escribí lo que sentiste y cualquier impresión que hayas recibido.

"Y cuando ayunáis, no seáis tristes como los hipócritas" (Mateo 6:16). Ayuná con alegría, no como castigo.

Día 5 — Asistencia y participación activa

Asistí a tus reuniones del barrio o rama con disposición plena. Llegá temprano, participá en las clases, cantá los himnos con intención, tomá el sacramento con reverencia. Cada reunión es una oportunidad de renovar convenios.

  • 📌 Sugerencia: si podés, ofrecé tu ayuda en algún llamado.
  • 📖 Escritura: Doctrina y Convenios 59:9.

Día 6 — Reunión familiar o noche de hogar

Si vivís con tu familia, dedicá la noche familiar a preparar el viaje. Podés:

  • Compartir lo que estás aprendiendo en tu preparación personal.
  • Que cada miembro diga una expectativa o deseo.
  • Mirar un video inspirador sobre templos.
  • Orar juntos por la experiencia.

Si no vivís con familia, juntate con amigos cercanos o tu líder para hacer algo similar.

Día 7 — Reflexión y descanso

El día previo al viaje, bajá la ansiedad. No llenes la cabeza de últimas tareas. Hacé una caminata, leé algo edificante, escribí en un diario lo que sentís, y acostate temprano. El cuerpo cansado bloquea la revelación.

  • 📌 Sugerencia: prepará tu bolso con ropa cómoda y presentable, tarjeta de recomendación vigente, documentos y dinero.
  • 📖 Escritura: Doctrina y Convenios 84:88.

3. Durante el viaje: cómo mantener la disposición

La preparación no termina al subir al micro. Durante el viaje:

  • Evitá música, contenido o conversaciones que te bajen la vibra espiritual.
  • Mantené una actitud de servicio con tus compañeros.
  • Apreciá los pequeños momentos: el amanecer, el paisaje, una conversación edificante.
  • Estirate y descansá antes de llegar al templo, no cuando ya estés ahí.

"El Señor no mira tanto la duración de la oración, sino la sinceridad del corazón" (adaptado de Mateo 6:6).


4. Conclusión: llegaste, ahora disfrutá

Si llegaste habiendo hecho este trabajo interior, vas a notar la diferencia. Vas a estar más atento, más receptivo, más tranquilo. Vas a poder sentir cosas que quizás antes no sentías.

El templo no es un lugar mágico que te cambia por arte de magia. Es un lugar sagrado donde el Espíritu Santo puede actuar con más fuerza si vos ponés de tu parte. Esa es la preparación que importa: la del corazón.

Que tengas un viaje transformador. Vas a recordar este momento por el resto de tu vida.