Qué esperar tu primera vez en el templo
Si es tu primera vez entrando al templo, es totalmente normal sentir una mezcla de emoción, curiosidad y un poco de nervios. Todos los santos que admiráte pasaron por ese momento. Esta guía te cuenta, sin spoilers innecesarios, qué te vas a encontrar para que llegues tranquilo y disfrutes la experiencia.
El templo es la casa del Señor. Es un lugar de paz, de aprendizaje y de ordenanzas sagradas. No es un museo ni un lugar turístico. Vas con un propósito espiritual.
1. Antes de salir de tu casa
¿Qué llevar?
- Ropa interior y medias blancas o claras (te van a dar una vestidura blanca para usar adentro, pero tu ropa interior es tuya).
- Ropa cómoda y presentable para el viaje de ida y vuelta. Cuando salís del templo, podés volver a ponerte tu ropa normal.
- Tarjeta de recomendación vigente (chequeá la fecha de vencimiento antes de salir).
- Documento de identidad (te lo van a pedir en la recepción).
- Algo de dinero para colaboraciones, ofrendas o lo que pueda surgir.
- Evitá llevar: objetos de valor innecesarios, dispositivos electrónicos grandes, revistas o libros no relacionados.
¿Cómo vestirte para el ingreso?
Vestite con modestia y respeto. No hace falta traje, pero tampoco vayas en short o musculosa. Recordá que en el templo te van a dar una vestidura blanca que te cubre el cuerpo entero, pero igualmente la modestia en el ingreso es parte del respeto.
- ✅ Apropiado: pantalón largo, remera con mangas, zapatos cerrados.
- ❌ Evitar: shorts, musculosas, sandalias, ropa con imágenes o letras inapropiadas.
2. Al llegar al templo
En la recepción
Te van a recibir con una sonrisa. Te van a pedir:
- Tu tarjeta de recomendación.
- Tu documento de identidad.
- A veces, una pequeña donación o colaboración (es opcional).
Te van a dar un recibo o número de orden y te van a indicar dónde cambiarte.
El vestuario
En el vestuario hay casilleros. Vas a:
- Cambiarte tu ropa por la vestidura blanca (un pantalón y una túnica tipo delantal).
- Guardar tu ropa personal en el casillero con llave.
- Dejar el celular en silencio absoluto o, mejor, apagado.
- Pasarte al salón de espera.
"Vestíos de la nueva naturaleza, creada según Dios en la justicia y santidad de la verdad" (Efesios 4:24).
3. La sesión: lo que pasa adentro
El salón celestial
Vas a entrar a un salón hermoso, con sillas dispuestas como en un teatro. En el frente hay un altar central. El ambiente es de reverencia y paz: no hay ruido, todos están en silencio o susurrando, hay música suave.
Lo que vas a hacer
Vas a participar de una sesión que incluye:
- Un video introductorio corto.
- La presentación de la historia de la creación, la caída y la expiación de manera simbólica.
- Momentos de meditación y oración personal.
- Ordenanzas sagradas realizadas en tu favor (no tenés que decir nada, solo estar presente con reverencia).
- Una sesión en la que se hace por ti lo que hiciste vos por el prójimo en tu bautismo (vas a entender mejor con la explicación del templo).
¿Qué no va a pasar?
- No te van a hacer preguntas personales.
- No te van a pedir que hables en público.
- No te van a exigir nada que no entiendas. Si no entendés algo, está bien; con el tiempo se va aclarando.
- No es un examen. Es una experiencia.
"Mi casa, casa de oración será llamada" (Mateo 21:13). La reverencia es parte del culto.
4. Después de la sesión
En el vestuario
Te vas a cambiar de nuevo a tu ropa. Es normal que te sientas diferente: más liviano, más pensativo, más sereno. Algunos sienten una paz muy profunda. Otros no sienten nada especial en el momento, pero al día siguiente notan un cambio en su forma de pensar.
La sesión celestial y los sellamientos
Después de la primera sesión, es posible que te inviten a la segunda sesión (la sesión celestial). Esta es más corta y es donde se hace un sellamiento simbólico. Si no estás casado/a, no te preocupes: el sellamiento que se hace es a título personal, no matrimonial.
Salir del templo
Cuando salgas, no cuentes detalles específicos de lo que pasa adentro. Es una práctica de respeto y de protección de lo sagrado. Sí podés compartir cómo te sentiste y qué aprendiste en general.
5. Después del templo: la experiencia continúa
En los días siguientes
- Vas a tener impresiones espirituales que llegan de a poco, no todas juntas.
- Es buena idea escribir tus sentimientos en un diario.
- Es normal que te sientas cansado/a, no por el viaje, sino por la intensidad espiritual.
- Buscá momentos de silencio para procesar lo que viviste.
Si sentiste que "no pasó nada"
No te frustres. Las experiencias del templo a veces son sutiles. La promesa es que el Señor te va a enseñar lo que necesitás saber, en el momento que lo necesitás saber. A veces eso es al instante, a veces días después, a veces meses. Confiá en el proceso.
6. Consejos finales de alguien que ya fue
- 💧 Llevá una botellita de agua; el agua bendita del templo tiene un sabor particular.
- 🕐 Llegá unos minutos antes, sin apuro.
- 📵 Apagá el celular completamente.
- 🤝 Si vas con amigos, hablen del viaje, no del templo en sí.
- 🙏 Orá antes de entrar y agradecé al salir.
- 💬 Si tenés dudas, preguntale a tu líder. No te quedes con la incertidumbre.
"Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios" (Mateo 5:8).
7. Conclusión: estás listo/a
El templo no es un lugar al que "tenés" que ir por compromiso. Es un lugar al que vas porque querés crecer espiritualmente. Si estás leyendo esto, ya diste el primer paso. Disfrutá la experiencia, dejá que el Espíritu te enseñe, y vas a salir distinto/a de como entraste.